La restauración de la restauración

La campaña del miedo contra los nuevos partidos tiene raíces históricas. PP y PSOE no protegen más que un régimen bipartidista y turnista como el que ya existió en España en el siglo XIX. Fotografía: burbuja.info

Ciudadano Kang

Genial capítulo de Los Simpsons que, pese a ser un especial de Halloween refleja perfectamente el sistema electoral americano y la maleabilidad del voto. Una representación pública favorable de los políticos puede valer una buena cantidad de votos. Fotografía: hipertextual.com

Educación de la economía

¿Es la educación un gasto? ¿Quizás una inversión? ¿O tal vez un derecho? Fotografía: escuela-amauta.org

Marionetas del poder...

Pitos en lugar de corrupción. Venezuela en lugar de programas. Eufemismos en lugar de palabras. Las cortinas de humo no son nuevas en la comunicación política y la película de Barry Levinson lo demuestra claramente. Fotografía: tintasalvaje.com

Vuelvo enseguida

Aquí el capítulo de la serie Black Mirror, "Be right back" al que hace referencia el artículo de Sheila Algarra "Mentiras digitales". Privacidad como mercancía. Fotografía: geekz.blog.hu

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viernes, 16 de octubre de 2015

Política de fichajes


Juan Ignacio Cantero

La política se ha mimetizado con el mundo del espectáculo. El marketing y la imagen de marca se han convertido en primordiales para los partidos políticos y los candidatos que cada día "sienten menos los colores" solo buscan el contrato de sus vidas. Solo importa la apariencia para conseguir un buen puñado de votos que otorguen el título del gobierno.

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Como si de un club deportivo se tratase, los partidos organizan sus plantillas en listas para salir a competir en la temporada electoral. Se fijan los objetivos, las estrategias, los equipos... y entonces llegan los fichajes. Es ahí cuando se pone en marcha el aparato de imagen y marketing y donde los partidos buscan flamantes jugadores que den notoriedad. El último gran fichaje lo ha protagonizado el PSOE. Irene Lozano, diputada por UPyD ha sido reclutada por el Secretario General socialista, Pedro Sánchez para ser candidata de nuevo a diputada. Esta vez con el color de la camiseta un poco más rojizo que el "rosa" Diez.

Su fichaje es cuanto menos curioso, siendo su ex-partido, UPyD, uno de los más críticos con el bipartidismo y con las fuerzas políticas asentadas PP y PSOE. Curioso también que tras perder las primarias para sustituir a Rosa Díez frente a Andrés Herzog, confesara que abandonaba el partido pero no la política. Curioso que sea una de las políticas más mediáticas por su insistencia en la lucha contra la corrupción y por su defensa a la militar Zaida Cantera que denunció acoso laboral y sexual por parte de sus superiores en el ejército. Curioso que la propia Cantera también vaya en las listas del PSOE para las generales tras volcarse España con su caso y mediatizarse sobremanera... Curioso...

                                                                            Rosa Díez ataca al bipartidismo

Fichajes galácticos para acaparar el centro de atención mediático que supone una mina de votos. Pero no es la primera vez ni seguramente sea la última, en que los partidos políticos tiran de celebridades para captar la atención. El propio UPyD nació como una agrupación ligada a grandes nombres de la cultura, política y sociedad para entrar copando el share de la audiencia. El conocido filósofo Fernando Savater, el actor Toni Cantó o el hermano de Jaime de Marichalar, Álvaro, pusieron cara a un incipiente partido que puso cinco escaños rosas en el parlamento.

También el PP ha incluido celebridades en sus listas para adquirir notoriedad. La miss Eva Pedraza maquilló a la gaviota mientras la campeona de atletismo Marta Domínguez intentó ganar la carrera de fondo popular.

Otro de los tradicionales como Izquierda Unida, realizó en las pasadas municipales un intento de reconocimiento mediático poniendo al poeta Luis García Montero como cabeza de lista en la Comunidad de Madrid. Por si fuera poco, su campaña fue apoyada por su gran amigo Joaquín Sabina que puso música a un partido buscando ser de nuevo galante de la izquierda española.

                                                  Vídeo de campaña de Luis García Montero

Los nuevos partidos del cambio tampoco se libran de los fichajes estrella. La agrupación de Pablo Iglesias, Podemos, inscribió como cabezas de lista a la distinguida ex-jueza Manuela Carmena, y la incesante activista Ada Colau en Madrid y Barcelona respectivamente. Grandes fichajes para grandes plazas que además obtuvieron resultados inmediatos pintando dichos ayuntamientos de morado. También la pareja del propio Iglesias, Tania Sánchez, militaba en Izquierda Unida y aseguraba que no iba a adherirse a la incipiente formación Podemos. Finalmente Sánchez, va en sus listas y aporta la relevancia de su imagen mediática a la palestra.

El partido de Albert Rivera, Ciudadanos, también se mueve en el mercado. La hija del prestigioso científico Eduard Punset, Carolina, se engrasó en sus listas para dar al naranja un método científico. Precisamente Ciudadanos tentó a personalidades de UPyD para adherirse a la formación, entre ellos a Toni Cantó que finalmente declinó la oferta. Además muchos de los políticos de ciudadanos provienen del PP y ahora luchan por desbancarles del Gobierno. Este hecho enlaza con la reciente incorporación de Irene Lozano al PSOE por el daltonismo cromático que se da en la política. 

Parece que los colores no se sienten hoy en día. Los tonos políticos se destiñen en un ansia de escaños y poder. UPyD ha sido una agrupación en constante tensión con el bipartidismo y la ley D'Hont. Además hasta el último momento ha luchado por liderar el partido y ante su derrota se marcha al PSOE. El rosa ha adquirido para ella una tonalidad más en busca del mantenimiento de su escaño. Y todos salen ganando. Ella seguirá en el juego político al tiempo que el PSOE gana en apariencia e imagen renovadora.

La política de fichajes está a la orden del día y las reglas del juego cada día son menos claras. Todo vale para ganar votos, todo vale para acceder a un escaño. Las convicciones y valores siguen siendo la clave para algunos políticos pero otros están en el mercado. Mientras los galácticos sigan vendiendo camisetas la democracia seguirá siendo representativa.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Baile de escaños


Juan Ignacio Cantero

La política de nuestros días se ha convertido en un juego en el que todo vale. No hay unas reglas establecidas ni un horizonte intraspasable a la hora de pedir el voto. Los políticos recurren a toda clase de actuaciones para intentar lavar su imagen, ofrecer una cara simpática y, en definitiva conseguir el voto.

Para una inmensa mayoría de votantes, el programa electoral es algo innecesario a la hora de seleccionar su voto. También la doctrina del partido y las listas son algo que pasa desapercibido junto con las medidas a tomar y que, sin duda alguna, son la base de la actuación política y por lo tanto de la decisión del votante.

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Pues bien, en muchos casos la decisión de voto queda reducida a un "me cae bien este político" o una cuestión de apariencia. Además el voto a todo un partido se ejerce personalizado en uno o unos pocos candidatos que gustan por su desparpajo, su sonrisa, su saber estar... En ese sentido juegan un importante papel los medios de comunicación. Pero en los últimos tiempos, se aprecia un cambio de tendencia en las apariciones mediáticas de los grandes políticos. Si tradicionalmente acudían a programas de debate y de opinión política, ahora están optando por magazines, tv shows y programas de entretenimiento en general.

Si a la gente ha dejado de importarle lo que digas, pero le agrada o desagrada lo que hagas, qué mejor forma de ofrecer tu mejor cara que acudiendo a sus programas de televisión favoritos. Es lo que hizo la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría en su visita de anoche a El Hormiguero. Uno de los programas de mayor éxito y con más años en antena era el idóneo para hacer una aparición pública y si además es un espacio cómodo sin demasiadas preguntas que contestar mejor que mejor. El Hormiguero no se caracteriza por la profundidad en la entrevista que inicialmente hace el presentador Pablo Motos a sus invitados. No es un programa de rigor periodístico ni busca serlo, ya que ha encontrado una fórmula que entretiene, gusta y le ha dado el éxito durante varios años.


Quizás por eso la vicepresidenta eligió este espacio para su representación pública. Una entrevista cómoda, un programa que muestra la mejor imagen de sus invitados y un baile final para rematar la actuación. Sí, han leído bien. Soraya Saénz de Santamaría bailó al final del programa junto a Pablo Motos y el equipo de El Hormiguero la canción "Uptown Funk" de Bruno Mars. Ahora que el PP se encuentra en un momento de credibilidad delicado y que ha cosechado una visión retrógrada durante la última candidatura qué mejor que poner a la vicepresidenta a mover el esqueleto en un programa de éxito para ganarse al electorado.

El vídeo de la coreografía se ha hecho viral, mientras los comentarios favorables hacia la persona de Santamaría se multiplican. Como ya he dicho, la buena imagen se traduce en votos y un político que sonríe y baila, es un candidato idóneo para una parte del electorado.

El genial Matt Groening, dibujante de la archiconocida serie "Los Simpsons" lo ha dejado caer en varios capítulos. En el fabuloso especial de Halloween, "Ciudadano Kang", pudimos ver como Bill Clinton y Bob Dole, cuyos cuerpos habían sido ocupados por extraterrestres, se ganaban al electorado con graciosos bailes y banderitas americanas. También en el capítulo "El actor secundario Bob vuelve a las andadas" podemos ver como un ex-convicto odiado por todos se presenta a unas elecciones y con un gracioso baile dispara las encuestas a su favor.

No es una casualidad, es una tendencia. No solo el PP lo usa para lavar su imagen, sino los partidos políticos en general. Tras la grave crisis del PSOE con Rubalcaba en la secretaría general, su sucesor Pedro Sánchez realizaba una llamada telefónica al tan querido como vilipendiado programa de Telecinco "Sálvame". Una estrategia de marketing político para ganarse la confianza de telespectadores votantes potenciales.

Y así las encuestas oscilan a ritmo de música y de parrillas televisivas. La política se convierte en una pugna de audiencias y muchos votos se deciden en apariciones mediáticas. Cuando el presidente del Gobierno sonría mientras toma medidas abusivas, bailemos. Como acaba diciendo Homer en el capítulo ya mencionado de Los Simpsons tras ser esclavizados por el ganador de la elecciones: "A mí no me mires nena, yo voté a Kodos".