La campaña del miedo contra los nuevos partidos tiene raíces históricas. PP y PSOE no protegen más que un régimen bipartidista y turnista como el que ya existió en España en el siglo XIX. Fotografía: burbuja.info
Genial capítulo de Los Simpsons que, pese a ser un especial de Halloween refleja perfectamente el sistema electoral americano y la maleabilidad del voto. Una representación pública favorable de los políticos puede valer una buena cantidad de votos.
Fotografía: hipertextual.com
Pitos en lugar de corrupción. Venezuela en lugar de programas. Eufemismos en lugar de palabras. Las cortinas de humo no son nuevas en la comunicación política y la película de Barry Levinson lo demuestra claramente.
Fotografía: tintasalvaje.com
Aquí el capítulo de la serie Black Mirror, "Be right back" al que hace referencia el artículo de Sheila Algarra "Mentiras digitales". Privacidad como mercancía. Fotografía: geekz.blog.hu
La política se ha mimetizado con el
mundo del espectáculo. El marketing y la imagen de marca se han convertido en
primordiales para los partidos políticos y los candidatos que cada día
"sienten menos los colores" solo buscan el contrato de sus vidas.
Solo importa la apariencia para conseguir un buen puñado de votos que otorguen
el título del gobierno.
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Como si de
un club deportivo se tratase, los partidos organizan sus plantillas en listas
para salir a competir en la temporada electoral. Se fijan los objetivos, las
estrategias, los equipos... y entonces llegan los fichajes. Es ahí cuando se
pone en marcha el aparato de imagen y marketing y donde los partidos buscan
flamantes jugadores que den notoriedad. El último gran fichaje lo ha
protagonizado el PSOE. Irene Lozano, diputada por UPyD ha sido reclutada por el
Secretario General socialista, Pedro Sánchez para ser candidata de nuevo a
diputada. Esta vez con el color de la camiseta un poco más rojizo que el
"rosa" Diez.
Su fichaje
es cuanto menos curioso, siendo su ex-partido, UPyD, uno de los más críticos
con el bipartidismo y con las fuerzas políticas asentadas PP y PSOE. Curioso
también que tras perder las primarias para sustituir a Rosa Díez frente a
Andrés Herzog, confesara que abandonaba el partido pero no la política. Curioso
que sea una de las políticas más mediáticas por su insistencia en la lucha
contra la corrupción y por su defensa a la militar Zaida Cantera que denunció
acoso laboral y sexual por parte de sus superiores en el ejército. Curioso que
la propia Cantera también vaya en las listas del PSOE para las generales tras
volcarse España con su caso y mediatizarse sobremanera... Curioso...
Rosa Díez ataca al bipartidismo
Fichajes
galácticos para acaparar el centro de atención mediático que supone una mina de
votos. Pero no es la primera vez ni seguramente sea la última, en que los
partidos políticos tiran de celebridades para captar la atención. El propio
UPyD nació como una agrupación ligada a grandes nombres de la cultura, política
y sociedad para entrar copando el share de la audiencia. El conocido filósofo
Fernando Savater, el actor Toni Cantó o el hermano de Jaime de Marichalar,
Álvaro, pusieron cara a un incipiente partido que puso cinco escaños rosas en
el parlamento.
También el
PP ha incluido celebridades en sus listas para adquirir notoriedad. La miss Eva
Pedraza maquilló a la gaviota mientras la campeona de atletismo Marta Domínguez
intentó ganar la carrera de fondo popular.
Otro de los
tradicionales como Izquierda Unida, realizó en las pasadas municipales un
intento de reconocimiento mediático poniendo al poeta Luis García Montero como
cabeza de lista en la Comunidad de Madrid. Por si fuera poco, su campaña fue
apoyada por su gran amigo Joaquín Sabina que puso música a un partido buscando
ser de nuevo galante de la izquierda española.
Vídeo de campaña de Luis García Montero
Los nuevos
partidos del cambio tampoco se libran de los fichajes estrella. La agrupación
de Pablo Iglesias, Podemos, inscribió como cabezas de lista a la distinguida
ex-jueza Manuela Carmena, y la incesante activista Ada Colau en Madrid y
Barcelona respectivamente. Grandes fichajes para grandes plazas que además
obtuvieron resultados inmediatos pintando dichos ayuntamientos de morado. También la pareja del propio Iglesias, Tania Sánchez, militaba en Izquierda Unida y aseguraba que no iba a adherirse a la incipiente formación Podemos. Finalmente Sánchez, va en sus listas y aporta la relevancia de su imagen mediática a la palestra.
El partido
de Albert Rivera, Ciudadanos, también se mueve en el mercado. La hija del
prestigioso científico Eduard Punset, Carolina, se engrasó en sus listas para
dar al naranja un método científico. Precisamente Ciudadanos tentó a
personalidades de UPyD para adherirse a la formación, entre ellos a Toni Cantó
que finalmente declinó la oferta. Además muchos de los políticos de ciudadanos
provienen del PP y ahora luchan por desbancarles del Gobierno. Este hecho
enlaza con la reciente incorporación de Irene Lozano al PSOE por el daltonismo
cromático que se da en la política.
Parece que
los colores no se sienten hoy en día. Los tonos políticos se destiñen en un
ansia de escaños y poder. UPyD ha sido una agrupación en constante tensión con
el bipartidismo y la ley D'Hont. Además hasta el último momento ha luchado por
liderar el partido y ante su derrota se marcha al PSOE. El rosa ha adquirido
para ella una tonalidad más en busca del mantenimiento de su escaño. Y
todos salen ganando. Ella seguirá en el juego político al tiempo que el PSOE
gana en apariencia e imagen renovadora.
La política
de fichajes está a la orden del día y las reglas del juego cada día son menos
claras. Todo vale para ganar votos, todo vale para acceder a un escaño. Las
convicciones y valores siguen siendo la clave para algunos políticos pero otros
están en el mercado. Mientras los galácticos sigan vendiendo camisetas la
democracia seguirá siendo representativa.
Juan
Ignacio Cantero La política de
nuestros días se ha convertido en un juego en el que todo vale. No hay unas
reglas establecidas ni un horizonte intraspasable a la hora de pedir el voto.
Los políticos recurren a toda clase de actuaciones para intentar lavar su
imagen, ofrecer una cara simpática y, en definitiva conseguir el voto.
Para una inmensa mayoría de votantes, el programa electoral es algo innecesario a la hora de seleccionar su voto. También la doctrina del partido y las listas son algo que pasa desapercibido junto con las medidas a tomar y que, sin duda alguna, son la base de la actuación política y por lo tanto de la decisión del votante.
Pues bien, en
muchos casos la decisión de voto queda reducida a un "me cae bien este
político" o una cuestión de apariencia. Además el voto a todo un partido
se ejerce personalizado en uno o unos pocos candidatos que gustan por su
desparpajo, su sonrisa, su saber estar... En ese sentido juegan un importante
papel los medios de comunicación. Pero en los últimos tiempos, se aprecia un
cambio de tendencia en las apariciones mediáticas de los grandes políticos. Si
tradicionalmente acudían a programas de debate y de opinión política, ahora
están optando por magazines, tv shows y programas de entretenimiento en
general.
Si a la gente
ha dejado de importarle lo que digas, pero le agrada o desagrada lo que hagas,
qué mejor forma de ofrecer tu mejor cara que acudiendo a sus programas de
televisión favoritos. Es lo que hizo la vicepresidenta del Gobierno, Soraya
Saénz de Santamaría en su visita de anoche a El Hormiguero. Uno de los
programas de mayor éxito y con más años en antena era el idóneo para hacer una
aparición pública y si además es un espacio cómodo sin demasiadas preguntas que
contestar mejor que mejor. El Hormiguero no se caracteriza por la profundidad
en la entrevista que inicialmente hace el presentador Pablo Motos a sus
invitados. No es un programa de rigor periodístico ni busca serlo, ya que ha
encontrado una fórmula que entretiene, gusta y le ha dado el éxito durante
varios años.
Quizás por eso
la vicepresidenta eligió este espacio para su representación pública. Una
entrevista cómoda, un programa que muestra la mejor imagen de sus invitados y
un baile final para rematar la actuación. Sí, han leído bien. Soraya Saénz de
Santamaría bailó al final del programa junto a Pablo Motos y el
equipo de El Hormiguero la canción "Uptown Funk" de Bruno Mars. Ahora
que el PP se encuentra en un momento de credibilidad delicado y que ha
cosechado una visión retrógrada durante la última candidatura qué mejor que
poner a la vicepresidenta a mover el esqueleto en un programa de éxito para
ganarse al electorado.
El vídeo de la
coreografía se ha hecho viral, mientras los comentarios favorables hacia la
persona de Santamaría se multiplican. Como ya he dicho, la buena imagen se
traduce en votos y un político que sonríe y baila, es un candidato idóneo para
una parte del electorado.
El genial Matt
Groening, dibujante de la archiconocida serie "Los Simpsons" lo ha
dejado caer en varios capítulos. En el fabuloso especial de Halloween, "Ciudadano Kang", pudimos ver como
Bill Clinton y Bob Dole, cuyos cuerpos habían sido ocupados por
extraterrestres, se ganaban al electorado con graciosos bailes y banderitas
americanas. También en el capítulo "El actor secundario Bob vuelve a las
andadas" podemos ver como un ex-convicto odiado por todos se presenta a unas
elecciones y con un gracioso baile dispara las encuestas a su favor.
No es una
casualidad, es una tendencia. No solo el PP lo usa para lavar su imagen, sino
los partidos políticos en general. Tras la grave crisis del PSOE con Rubalcaba
en la secretaría general, su sucesor Pedro Sánchez realizaba una llamada
telefónica al tan querido como vilipendiado programa de Telecinco
"Sálvame". Una estrategia de marketing político para ganarse la
confianza de telespectadores votantes potenciales.
Y así las
encuestas oscilan a ritmo de música y de parrillas televisivas. La política se
convierte en una pugna de audiencias y muchos votos se deciden en apariciones
mediáticas. Cuando el presidente del Gobierno sonría mientras toma medidas
abusivas, bailemos. Como acaba diciendo Homer en el capítulo ya mencionado de
Los Simpsons tras ser esclavizados por el ganador de la elecciones: "A mí
no me mires nena, yo voté a Kodos".